Queso crema con caramelo de pimiento

Todavía recuerdo la primera vez que probé esta receta. Fue en casa de mis padres, durante un almuerzo con amigos de la familia, en una de esas comidas que se organizan durante los días de Navidad. Maribel traía una especie de terrina roja brillante que había que coger y untar sobre pan (o mojar con cualquier cosa que pillaras de la mesa como picos, biscotes…) y que estaba ¡BUENÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍÍSIMA! Jugamos durante un rato a adivinar de qué estaba hecha aquella delicia (de esto hace ya bastante tiempo y todavía no se habían puesto de moda los quesos con mermelada ni las mezclas agridulces a las que ahora estamos tan acostumbrados). Al final resultó ser una receta tan sencilla como buena, para la que había que tener en el frigo poco más que queso y pimiento rojo.

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Desde aquel día la hemos preparado cientos de veces (en mi casa es un fijo de los días de celebración) y siempre gusta; y a todos gusta… y siempre se acaba.

Os animo a que la hagáis porque os va a sorprender su sabor. Solo tenéis que tener en cuenta que un “ligero” olor a vinagre embriagará vuestro hogar durante un buen rato, aunque supone un pequeñísimo inconveniente comparado con saborear el resultado. Ahí os la dejo. Espero que os guste tanto como a nosotros.

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INGREDIENTES:

  • 1 tarrina de queso crema (tipo Philadelphia)
  • 1 pimiento rojo grande
  • 1 vaso de vinagre de vino blanco o de sidra
  • 1 vaso de azúcar

PREPACIÓN:

En un cazo poner el vinagre y el azúcar y llevar a ebullición. Mientras tanto, picar el pimiento en cuadritos tan pequeños como podáis. Cuando la mezcla comience a hervir incorporar el pimiento y bajar la temperatura. Tendrá que estar hirviendo a fuego lento, moviéndolo frecuentemente con una cuchara de madera, hasta que el líquido reduzca bastante y al levantar la cuchara gotee un almíbar ligeramente espeso. Este detalle es importante porque podemos pasar rápidamente de que quede demasiado líquido a que, al enfriar, el caramelo endurezca mucho y no podamos untarlo. Mientras tanto, vaciar el contenido de la tarrina de queso en el recipiente donde vayamos a servirlo. Cuando la mermelada esté lista volcar, todavía caliente, sobre el queso y dejar atemperar. Pasado un rato meter en el frigorífico hasta que esté bien frío. Servir con tostadas, biscotes o lo que más os guste. Bon appetit!  

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